domingo, 28 de febrero de 2016

Para mis adentros

Para mis adentros
Anochece en el arrabal solitario,
llueve en el arrabal solitario,
me asusto en el arrabal solitario
y grito inútilmente para mis adentros.
A veces, parece que carezco
de palabras
y carezco de inspiración,
sin expresar lo que siento,
aguantando mi lamento.
Día a día, me acorrala la prisión
rutinaria
y ya no me sorprende nada,
porque nadie tiene empatía
cuando alguien se siente desdichado.
A todas horas, los amigos
aquí presentes
forman fronteras,
y entre todos ellos, arrogantes,
construyen muros colindantes.
Me asusto,
grito inútilmente para mis adentros
y mientras anochece y llueve,
acorralado lloro y pienso.
Íñigo Ovejero Castillo 28-2-16

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