jueves, 24 de abril de 2014

Microrrelato: "Eterno"


ETERNO

21 de marzo de 1981

-Es un placer verte, Bardo.
-Gracias mil, "Dorado".

Aún recuerdo las palabras de mi amigo. Se llamaba Bardo y su afición era escribir. Según él, escribir es como leer, pero escribiendo creas mundos. Yo no lo creía, hasta ahora.
Os preguntaréis quién soy yo, mas solo os diré las iniciales de mi nombre y mi apellido, B.D. Como podéis ver mi amigo me llamaba "Dorado" de forma irónica, pero eramos grandes amigos. Hoy he recibido una carta suya y estaba muy alegre. Mañana le visitaré en su casa, situada en Madrid.

23 de marzo de 1981

Ayer visité a mi amigo. Me recibió de manera afable. En su casa, hablamos de sus libros, publicados a lo largo de estos años. Muchos eran de poesía y me encanta como escribe. También preguntó por mi gusto hacia esa nueva afición, a la vez la suya.
Le dije que me encantaba.

26 de marzo de 1981

Día apacible. Después de la charla con Bardo, me siento muy bien. Sin embargo, lamento que en esta época no sea tan atractiva la literatura. La movida madrileña ha hecho famosos a grupos como Mecano, La Unión, Tam Tam Go... Aunque también está M.D. en la literatura, y es muy conocido. Pero a nuestro pesar, la música se lleva la palma.
En fin, un día aburrido.

28 de marzo de 1981

Preocupado. Parece que a Bardo le ha dado un infarto. Por suerte, sigue vivo. Le han trasladado al hospital "La Paz".
En cuánto oigo, la noticia, voy corriendo al hospital.

29 de marzo de 1981

Mi amigo se encuentra estable. Esta visita, me ha dado muchos escalofríos. No quiero perder a mi amigo. Duermo en la silla que está al lado de la camilla donde se halla tendido Bardo.

30 de marzo de 1981

Al despertar, le hacen unas pruebas médicas a mi colega. Espeluznante, chocante. Sin palabras.
Mi amigo se encuentra peor. Dicen los médicos que su vida pende de un hilo.

31 de marzo de 1981

He estado velando toda la noche.
Cuando amanece Madrid, vienen muchos familiares de Bardo.
Al final, no pudo ser. Mi mejor amigo no pudo. A partir de hoy vivirá en el paraíso. Mis lágrimas brotan.

APARTE

Ya es 23 de abril. Hace tres semanas que el espíritu de Bardo se liberó de su cuerpo. Todo el mundo llora su muerte. Hoy los grupos de música no se instalan en los pubs. Toda España le hace un homenaje a nuestro querido escritor. Sus poesías siguien vivas y él también. En el corazón de todos los escritores y lectores.


RELATO PARA SANT JORDI 2013
Íñigo Ovejero "El Vate"



sábado, 19 de abril de 2014

Carta a ALGUIEN LEGÍTIMAMENTE INSPIRADORA "CONOCIDA" e IRREVOCABLE AMIGA


Carta a ALGUIEN LEGÍTIMAMENTE INSPIRADORA "CONOCIDA" e IRREVOCABLE AMIGA

*Pista: Va dedicado a alguien. Solo hay que abreviar el título, mediante sus iniciales.

Querida Alguien:

Sí, nos conocemos. Aún no te conozco demasiado, pero espero que algún día sea posible.
Siempre he intentado ser una persona afable y generosa con los demás. Eso sí, no es mi intención escribir una descripción de todos los valores que esta sociedad debería tener. Sin embargo, aprovecho esta carta para decir que eres única. Única por tu manera de hablar, por tu sonrisa, por tus ojos, por tu actitud, por tu persona...
Tú sabes que soy un poeta y la verdad es que hay veces que solemos ser muy amorosos, cariñosos, "romanticones"...
Ya sabes que te dediqué una poesía y te gustó. Me alegro mucho de ser tu amigo, "si es que me permites decirlo de esta forma".
No quiero que esta carta te ponga incómoda, y menos, enojada conmigo. Creo que no lo estarás. No escribo para hacer "una declaración de intenciones". Solo te digo que te quiero como amiga.
Espero verte y conocerte y si algún día se presenta la oportunidad, ir a aquellas islas tan preciosas de las que me hablaste.
Me despido. Ponte en contacto.
Un abrazo fuerte. Atentamente:

"Iñaki"

Íñigo Ovejero "El Vate"



Rumbo hacia la salvación - Cap.8 Mes policíaco

ANTES DE LA LECTURA: Siento no haber podido escribir en este último mes. No estaba muy inspirado y por eso, no he podido publicar nada. Hoy publicaré el octavo capítulo de RUMBO HACIA LA SALVACIÓN, que en principio será un conjunto de diez capítulos, así que resta muy poco para el final. Este capítulo es breve ya que es un capítulo de transición. Espero que os guste. Gracias.


RUMBO HACIA LA SALVACIÓN

Cap. 8 Mes policíaco 

Ya ha pasado un mes, después de tomar nuestra decisión. A Silvia y a mí nos contrataron para la policía. 
La verdad es que estos treinta días habían sido frenéticos.
Cuando les dimos nuestro visto bueno, inmediatamente nos pusimos a trabajar. 
Cabe decir, que aún faltaban muchas pistas, pero encontramos unas pocas. Esta situación nos hizo barajar entre unos cuántos sospechosos. 
Parece ser que los "sospechosos" del avión (los que pensábamos que lo eran antes de trabajar para la policía), no eran los culpables.
Los actuales misteriosos eran unos tipos que pasaron por desapercibido. Mis ojos y mi cerebro no se percataron. En todo caso, teníamos que ratificar su culpabilidad.
Tocaba buscar a los supuestos malhechores. Eso sí, no sabíamos donde estaba su casa. Le preguntamos a algunos testigos si habían visto a estos pasajeros.
Al final, una persona de mediana edad, de cuarenta años de nacionalidad neerlandesa nos enseñó su vivienda. Todo se pudo saber gracias a mi facilidad por las lenguas y la capacidad gestual de Silvia.
Ya en aquel último día del mes, todo el cuerpo de policía planeó todo el mecanismo de cómo debíamos detener a los individuos.
Al final, el último día del mes completamos el plan. El día siguiente sería una jornada de mucho riesgo.

Íñigo Ovejero "El Vate"



miércoles, 19 de marzo de 2014

Rumbo hacia la salvación - Cap. 7 Ser o no ser


RUMBO HACIA LA SALVACIÓN

Cap. 7 Ser o no ser

Pues, cuando llegó al hotel, fuí dejando las maletas, al igual que Silvia.
Era un hotel barato. No era ni un hostal ni "un cinco estrellas". Era un hotel normal y barato para estar situado en el centro de la ciudad. Prosigamos.
Llegué cansado y me eché en la cama. Silvia veía mi estrés en los ojos. Ella me tranquilizaba con sus ojos, pelo y cuerpo. Ella era mi amor. Ella era la que me aceleraba el corazón y aquella mujer era mi diós.
Querer es muy bonito. Ella también tenía un papel protagonista en mi historia. Pero me gustaría ser su... Bueno, ya lo sabéis, lectores. Tranquilos, Santiago resiste. Tenía claro que ella era mi amor, pero aún tenía más claro que debo resistir y dejar que pase el tiempo.
A ver, centrémonos. El policía me pidió que investigara el caso, pero no iba a dejar a Silvia tan fácilmente. Se lo pregunté.

-Oye, ¿te parece que investigue el caso?
-Santiago, es tu decisión. Si tú quieres, ve.
-Silvia, pero no quiero dejarte sola. He venido a pasar las vacaciones, pero siento qe puedo llegar a ser un detective.
-Pero, ¿supongo que no vas a estar todo el día investigando,no?
-No lo sé, Silvia. Espero que no.

De repente, tuve una idea.

-Ya lo tengo. -dije- Tú puedes ir conmigo a investigar el caso.
-Ahora que lo dices...
-Claro, estaremos los dos y así no nos sentimos mal ninguno.
-Bueno, Santiago. Me gustan los libros de misterio. Pero yo...
-Silvia, no pasa nada. Si no vamos a estar todo el día investigando, tendremos tiempo para divertirnos.
-Mmm... Vale, de acuerdo.
-Gracias, Silvia.

Le dí un beso en la mejilla y a partir de ese día, nos convertimos en detectives.

Íñigo Ovejero "El vate"

Rumbo hacia la salvación - Capítulo 6 Petición


RUMBO HACIA LA SALVACIÓN

Cap. 6 - Petición

Después de ver los cadáveres y toda la policía en el aeropuerto holandés, sabía que yo y Silvia estábamos metidos en un lío. 
La verdad, no sé como me sentía porque tenía una vorágine increíble. Silvia, en cambio, le sorprendió mucho, como era normal.
En aquel momento, la policía nos dijo que los acompañarámos a comisaría. Eso sí, no como detenidos. Cuando llegamos, nos guiaron a una "sala de interrogatorios". Aquella comunicación era en inglés, ya que holandés no sabíamos hablar. Esta fue la conversación:

-Hola, les hemos llevado a comisaría para hacerles unas preguntas sobre lo sucedido.
-Sí, digame -respondí-.
-¿A dónde se dirigían en el momento del crimen?
-Verá, antes de todo suceso, aterrizamos en el aeropuerto y nos dirigíamos al centro de Amsterdam, a pasar las vacaciones. 
-Ajá. ¿Y usted, qué lleva en esa maleta? -preguntó a Silvia-.
-Nada señor. Mírelo usted mismo.

El policía inspeccionó la maleta. Solo estaban las pertenencias de mi amiga.
Después volvió a interrogarnos.

-¿Recuerdan los pasajeros que había en su avión?
-Sí, señor. En el avión solo habían diez españoles, cuatro franceses y seis italianos. Lo sé por su pronunciación, señor. Las víctimas asemejaban ser sospechosas. No sé nada más, señor. 
-¿Conocen a alguno de los pasajeros?
-No, señor. Los pasajeros son desconocidos para nostros -respondió Silvia-.
-Muy bien, pueden irse.

Nos fuímos, acompañados de otro policía de aquella comisaría de Amsterdam. Mas, cuando andábamos para nuestro hotel, el agente que me cuestionó, hizo una pregunta decisiva.

-Oiga, veo que usted es muy observador. ¿Podría ayudarnos en el caso?

Me lo pensé, unos segundos. Le dije que "mañana tendría la respuesta".

Íñigo Ovejero "El vate"

lunes, 10 de marzo de 2014

Rumbo hacia la salvación - Cap.5 Criminal en serie


RUMBO HACIA LA SALVACIÓN

Capítulo 5: Criminal en serie

Después de mi pesadilla, se anunció en el avión que aterrizaríamos en un minuto en el aeropuerto de Amsterdam. 
Por fin, podía quitarme los nervios y relajarme con Silvia.
Así que aterrizamos y dimos por concluída la ida hacia Amsterdam. Recuerdo que dos de los españoles se fueron hacia la sala de espera, recibiendo alegremente a unos paísanos. Podría descartar que no eran sospechosos. Pero aún temía de los ocho españoles y los diez extranjeros. 
Mas, a mi mi mismo, me dije: "Relájate con la mejor fémina que conoces". Así que, no rehusé el deseo de mi subconsciente y salimos del aeropuerto. Vimos la maravilla de Amsterdam y tenía todas las de la ley para declararse ciudad más bella del mundo.

Un diálogo con Silvia plasmó mi opinión:

-"¡Qué ciudad, qué belleza!"
-"No pierdes razón, Santiago. Tenemos que disfrutar todo lo que tiene la ciudad al máximo". 
-"¡Pues, como dirían los franceses, allez!

Nos íbamos alejando del aeropuerto, pero no lo suficiente como para escuchar unos gritos de terror. Solo tuve que girar mi cabeza para ver aquel apagón. Sí, hubo un corte de la electricidad y ya pensaba lo que pudiera pasar. Silvia, se asustó, y los dos nos quedamos sin movimiento, fríos, congelados. Hasta que renació la luz. Y también los gritos. La gente atemorizada, sin saber con exactitud lo ocurrido corría y huía. 
Entonces, mi subconsciente me volvió a aconsejar. Aquel consejo no era el que pensáis, sino todo lo contrario.
Tenía que ver lo que pasaba. Increíble, pero cierto. Volvíamos al aeropuerto y vimos a la policía.
Pero, lo más impresionante, eran los cadáveres de los pasajeros, no todos.
Sino el de aquellos españoles y extranjeros que observé antes de forma tan sospechosa. A partir de aquel momento, mi subconsciente pedía concentración.

Íñigo Ovejero "El Vate"

jueves, 6 de marzo de 2014

Rumbo hacia la salvación- Cap.4 Memoria fotográfica

RUMBO HACIA LA SALVACIÓN

Capítulo 4- Memoria fotográfica

Aún estábamos volando hacia Amsterdam, la ciudad de los sueños, con la mujer de mis sueños.
Después de platicar, me mantuve mudo durante el vuelo y, como me aburría, medité y recordé que en el avión se introdujeron también, algunas personas de carácter sospechoso.
También, había personas que no tenían rasgos extraños, pero no podemos confiar en todo el mundo.
Si no recuerdo mal, había en el avión, diez españoles -incluídos nosotros dos-, cuatro franceses y seis italianos. Lo sabía por su pronunciación, pues era muy vistosa y evidente.
Sospechaba de algunos españoles, que iban con un esmóquin negro y también de dos franceses y de tres italianos. Todos hablaban de manera indirecta y con palabras que sustituían las debidas. Era un tipo de lenguaje, donde en lugar de decir "seda", lo sustituían por "tejido suave", una especie de código binario.
Los extranjeros no sé de lo que hablaban, pues vocalizaban bien, pero a un ritmo frenético y de una manera nerviosa.
Después de todo empecé a pensar en que tendría que dormir un poco, porque estaba demasiado meditabundo.
Silvia, mientras estaba leyendo el periódico, escuchaba un poco de música con el walkman. Al fin y al cabo, el periódico siempre nos repite los mismos titulares...
Yo cerré los ojos y soñé algo terrible. Aparecíamos yo y los extranjeros en un lavabo y me acorralaban diciéndome que soltara el dinero. Les dije que no, rotundamente y me dijeron que me fuera preparando para morir. Me desperté exaltado y Silvia reaccionó: "¡Santiago, tranquilo!".
Me desperté hiperventilando y finalmente, me hundí en el asiento.

Íñigo Ovejero "El vate"